San Isidoro del Campo: la perfección del retablo.


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El Monasterio de San Isidoro del Campo fue fundado por D. Alonso Pérez de Guzmán (más conocido como “Guzmán el Bueno”) y por su esposa, Dª María Alonso Coronel, en 1301. Fue concebido como panteón familiar y como testimonio de su piedad, a partir de un privilegio concedido en 1298 por Fernando IV, rey de Castilla. La edificación se realizó sobre una antigua ermita mozárabe en la que estuvo enterrado San Isidoro hasta su traslado a la Colegiata de León en 1063, según la tradición.

 

 

Entre las numerosas joyas que custodia este Monasterio sobresale el  retablo de Juan Martínez Montañés, considerado por muchos como la obra cumbre del famoso escultor de Alcalá la Real. Según D. José Hernández Díaz, quien fue catedrático de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla y uno de los máximos estudiosos de Montañés, los valores de tan excepcional conjunto son insuperables, pues hablamos del retablo-sepulcro en madera más importante y significativo de la arquitectura sevillana del primer tercio del siglo XVII.

 

Sobresalen en el retablo el conjunto de la Natividad, la Adoración de los Reyes y el San Jerónimo, pieza capital del retablo. Impresiona por su fuerza expresiva y su inspiración sobrenatural, con la mirada fija en la cruz como símbolo de su propio espíritu. Este virtuosismo, unido a la perfección de la anatomía, le valieron los halagos de artistas tan insignes como Francisco Pacheco, policromador de las imágenes, quien afirmó sobre el San Jerónimo de Montañés “que es cosa que en este tiempo en la escultura y pintura nada le iguala”.

 

A los lados de San Jerónimo, se disponen los relieves de la Natividad del Señor y la Epifanía. En el primero, todo el conjunto se vertebra en torno al Niño Jesús, en el centro, a quien dirigen su mirada los demás personajes de esta escena: la Virgen, San José, los ángeles adorantes, los pastores, y hasta el buey y la mula, que se asoman por un ventanuco. Todos muestran el pasmo ante el misterio, unido al sentido de la adoración, como también vemos en los relieves de la Epifanía, y en los de la Resurrección y Ascensión del Señor, en la parte más alta.

 

Las figuras de D. Alfonso Pérez de Guzmán y su esposa muestran, en estilo manieristas, la serenidad clásica de otros personajes orantes. Se trata de dos de las tres únicas figuras no religiosas que realizó Martínez Montañés en toda su vida.

Esta galería de personajes, junto a San Joaquín y Santa Ana, la Virgen con el niño en brazos y un crucificado –piezas todas del maestro imaginero– hacen de este antiguo Monasterio un verdadero museo para descubrir la obra de Martínez Montañés.

Si quieres sorprenderte con todo el patrimonio que guarda el Monasterio de San Isidoro del Campo, te invitamos a visitarlo con nosotros este fin de semana. Te esperamos el domingo 26 a las 11:00h para descubrir este tesoro oculto de nuestra provincia.

Información y reservas por teléfono o whatsapp (637228375) o a través de nuestra web en el siguiente enlace:

Monasterio de San Isidoro del Campo. Visita guiada

 

 

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