Calles de Sevilla: la calle de la Luna, la casa y la Virgen


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Hay calles con nombres mágicos que las hacen más mágicas. Esto le pasaba a la calle de la Luna, con su casa, con su Virgen…

¿Quieres saber qué queda de esta calle? Sigue leyendo.

 

 

 

 

Vamos a situarnos. La actual calle Escuelas Pías antes no se llamaba así. Tenía un nombre mucho más bonito y sugerente. La calle Escuelas Pías se llamaba “calle de la Luna”.

 

Al menos desde 1665 se le llamó a esta vía “calle de la Luna” aunque no se sabe muy bien por qué.

 

Según González de León, en un repartimiento de la parroquia de Santa Catalina, hubo una casa en este lugar que era conocida como la casa de la Luna. No se sabe, sin embargo, a qué se dedicaba dicho inmueble.

 

Hasta 1914 le duró el nombre a la calle de la Luna. En ese año se ubicó el Colegio Calasancio Hispalense en el antiguo palacio de los Duques de Arcos. Lo habían adquirido los Padres Escolapios en 1887.

 

En 1931 se volvió al nombre de calle de la Luna y en 1954 al de Escuelas Pías, por lo que habrá quienes recuerden el melodioso nombre de satélite terrestre que designaba a esta calle.

 

El colegio pasó a mejor vida, como tantos otros moumentales palacios, a causa del golpe de piqueta de los 70. Los Escolapios lo vendieron en 1974 y del colegio solamente queda su dibujo en un azulejo cerámico.

 

La actual casa de la Luna

 

Foto: Sevilla Daily Photo

Foto: Sevilla Daily Photo

 

Hay en el número 19 de esta calle una casa de vecinos llena de detalles: las fases lunares hechas azulejo encima de los balcones de la fachada.

 

Esta casa copió los adornos con motivos lunares de una antigua “casa de la luna” que hasta mediados del siglo XIX se ubicaba en la zona.

 

Foto: Sevilla Daily Photo

Foto: Sevilla Daily Photo

 

La Virgen de la Luna

 

Hasta 1978 se asentaba en esta calle una casa singular y preciosa, en el número 18, donde habitó un magnífico escultor.

 

Agustín Sánchez-Cid vivió durante muchos años en este inmueble. A Sánchez-Cid lo conocemos, sobre todo, por la escultura que hizo de Martínez Montañés y que vemos en la Plaza del Salvador. Muchas otras obras, como el Crucifijo del Santa Cristo de San Agustín para la parroquia de San Roque, engrosan su producción.

 

En esta casa quiso poner Sánchez-Cid una hornacina con una Virgen que había esculpido. Era la Virgen de la Luna. No sabemos si la nombró de este modo por la calle o por la patrona de Escacena del Campo (Huelva), donde también produjo imágenes el escultor. Todo apunta a la primera versión.

 

Foto: Blog Sevilla Desaparecida

Foto: Blog Sevilla Desaparecida

 

Desgraciadamente ya no tenemos aquel edificio, que cayó presa del derribo de la modernidad a finales de los setenta.

 

Afortunadamente, la Virgen se encuentra a buen recaudo.

 

Tras pensar media Sevilla que la Virgen había desaparecido con el derribo, en 1982 la encontraron en una nueva ubicación. Desde entonces se resguarda en la casa número 1 de la calle Mesón del Moro, en un zaguán con otra hornacina diferente.

 

Foto: Blog Sevilla Desaparecida

Foto: Blog Sevilla Desaparecida

 


 

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