El Corral de Comedias de Doña Elvira


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Foto: Tempora Magazine

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Hubo un tiempo en Sevilla en el que sus gentes acudían a distraerse con las obras representadas en los corrales de comedias. Hoy hablamos del Corral de Doña Elvira.

 

¿Por qué el nombre de Doña Elvira?

 

Foto: Beta Travelling Assistant

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El corral de comedias se situaba entre el espacio que ahora conforma la Plaza de Doña Elvira, en el barrio de Santa Cruz, y la Plaza de los Venerables. De hecho, con el tiempo, el solar donde estuvo corral de comedias se transformaría en el Hospital de Venerables Sacerdotes.

 

Si has venido a nuestra ruta “Los secretos de Santa Cruz” ya sabrás por qué se llama así la plaza. Doña Elvira de Ayala fue la hija del canciller Pero López de Ayala. El rey Enrique III le encomendó al canciller la tarea de repartir los bienes expropiados tras la matanza de la judería de 1391. A su hija le dió en propiedad unas casas y terrenos de esta zona.

 

Con el tiempo, la familia descendiente de esta Doña Elvira, los Condes de Gelves, teniendo sus terrenos en el mismo lugar, decidió auspiciar la construcción de un corral de comedias que llevaría el nombre de su antecesora.

 

Momentos de esplendor

Retrato de Don Miguel de Cervantes, quien estrenó obras en el corral de comedias de Doña Elvira.

Retrato de Don Miguel de Cervantes, quien estrenó obras en el corral de comedias de Doña Elvira.

 

Cuando nace el corral de comedias de Doña Elvira, en 1577, apenas ningún otro corral en Sevilla le hacía sombra. Se sabe de la existencia del corral de las Atarazanas pero, según los gestores de ambos corrales, en el de Doña Elvira se representaban obras y en las Atarazanas se hacían juegos de bolos.

 

Casi durante las tres primeras décadas del siglo XVII, su arrendador fue el popular Diego Almonacid “el viejo”. Éste era un archiconocido de los corrales de comedias de Sevilla y quien llegaría a monopolizar el negocio de la producción teatral en la urbe.

 

Entre otros exitosos autores, estrenaron obras en el corral de comedias de Doña Elvira, en Sevilla, los mismísimos Lope de Vega y Miguel de Cervantes. Claro está, cuando no eran tan conocidos y no tenían la fama que ostentan en la actualidad.

 

Comienza el ocaso

 

El ocaso del corral de comedias de Doña Elvira comenzó a producirse con la llegada del siglo XVII y la creación de nuevos corrales como el del Coliseo o el de la Montería, en el Alcázar.

 

No obstante, el de Doña Elvira fue siempre el favorito del público. Su mejor cualidad era su acústica, pese a que los modernos corrales del diecisiete gozaban de las más innovadoras infraestructuras. Diego de Almonacid se encargó bien de que no le faltara el público a este corral. Además, los continuos incendios del corral del Coliseo ayudaron mucho al estreno de obras en el de Doña Elvira, al ser el único disponible en la ciudad en muchas ocasiones.

 

En 1617 se vino abajo el corral de Doña Elvira debido al mal estado de las armaduras y de su techumbre. Sin embargo, no se cerró, y la gente siguió acudiendo a él en busca de una formidable acústica.

 

Pero el paso del tiempo lastró la prosperidad del otrora mejor corral de comedias de Sevilla y en 1632 echó el cierre por viejo. Un año después se rehabilitaría el Coliseo y este, junto con el de la Montería, tomarían el testigo de la producción teatral en Sevilla.

 

En 1679, gracias a las prédicas jesuitas y al apoyo de Miguel de Mañara, se prohibieron en Sevilla las representaciones teatrales. La excusa era decir que en estas aglomeraciones de gente la peste era transmitida con más facilidad. Hasta el siglo XVIII no pudieron disfrutar los sevillanos del teatro en esa escala, con la llegada del Asistente Pablo de Olavide.

 

Una curiosidad

 

Seguro que tienes en la mente el cuadro “El Aguador de Sevilla” de Velázquez. Por si acaso, éste es el cuadro:

 

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Según parece, este aguador sería uno de tantos que vendían al por menor el agua sacada de pozos como el de la Alameda durante las representaciones teatrales. También los había que vendían vino o hidromiel (llamados en este caso “alojeros”).

 

Si quieres conocer más de lo que el barrio de Santa Cruz esconde y que se oculta a nuestros sentidos, no puedes perderte la ruta guiada “Los secretos de Santa Cruz”.

 

Consulta fechas y apúntate al paseo del que todos hablan.

 

 

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