Jano, el dios de las dos caras


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Os presentamos en esta entrada a uno de nuestros dioses favoritos de entre todos los que componen el panteón romano: Jano. También llamado Jano bifronte o, lo que es lo mismo, el dios de las dos caras.

 

Jano es el dios de las puertas, no sólo en sentido físico, sino vital. Es el dios de los cambios, los pasos y las transformaciones, por eso a él se consagran las puertas y umbrales. Simboliza el devenir de la vida, la evolución, y por eso tiene dos caras, representando la incertidumbre de lo que está por venir. Una de sus caras representaría lo positivo, la decisión acertada, y la otra el error, la opción incorrecta. Cada uno de estos rostros recibía su propio apelativo: Jano Patulsio (patulsius), que era usado para invocar la cara del dios que se ubicaba delante de la puerta por quien deseaba atravesarla (para entrar o salir). Como complemento, la cara que se le opone a ésta del otro lado de la puerta, es invocada como Jano Clusivio (clusivius). Ambos nombres declaran la doble funcionalidad de esta divinidad.

 

Como dios de los comienzos y transiciones, a él le fue dedicado el primer mes del año, de cuyo nombre recibió su denominación: Ianuarius > Janeiro > Janero > Enero. Si pensáis cómo se dice enero en otros idiomas, veréis también un notable parecido con el protagonista de este artículo: January en inglés, Janvier en francés, por ejemplo.

 

Jano es un dios genuinamente romano, sin equivalente en la mitología griega. Cuenta la tradición que tomó parte en algunos episodios de la historia romana. Por ejemplo,cuando los sabinos intentaron tomar el Capitolio, Jano hizo brotar aguas hirviendo sobre los enemigos, que fueron así repelidos. Por ello se le invocaba al comenzar una contienda y, mientras Roma estaba en guerra, las puertas de su templo permanecían siempre abiertas, con el fin de que acudiera en ayuda de la ciudad. Terminada la guerra, las puertas se cerraban. Se pensaba que Jano proporcionaba buenos finales, de ahí su importante faceta bélica.

 

Jano es padre de Fontus, dios de las cascadas y pozos. Por eso se representa muchas veces en fuentes y estanques, tal como ocurre en el patio principal de la Casa de Pilatos, una fuente que trajo desde Génova Don Fadrique al regreso de su peregrinación a Jerusalén.

 

Jano, el dios que gracias a sus dos rostros, conoce todo lo que ha de venir y todo lo que ha sucedido y cuyo nombre abre cada año el calendario. ¡Pero cuidado si alguien dice de ti que eres como Jano! En el lenguaje popular, puede referirse a una persona hipócrita, alguien que tiene dos caras y, por tanto, no es digno de confianza.

 

La Casa de Pilatos está llena de referencias mitológicas tan interesantes como ésta. Paradigma de la arquitectura nobiliaria del Renacimiento, son muchos los elementos decorativos que nos trasladan al mundo clásico. Si quieres descubrirlos todos, te invitamos a pasear con nosotros por este palacio en nuestra visita guiada. Azulejos, artesonados y yeserías se conjugan con impresionantes jardines en esta experiencia llena de belleza y fantasía.

Casa de Pilatos. ¡PRÓXIMAMENTE!

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