La judería de Sevilla y su necrópolis


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Desde los primeros momentos de la conquista cristiana, los judíos ocuparon en Sevilla un barrio propio, situado prácticamente extramuros, al norte del Alcázar. Los reyes favorecieron a la comunidad hebraica porque eran habituales prestamistas para la Corona, por lo que interesaba mantenerlos cerca de la corte y protegerlos. Sabemos que, en 1252, Alfonso X donó a los judíos tres mezquitas en la Judería, para que las convirtieran en sinagogas. Estas sinagogas se corresponden con tres iglesias actuales: Santa Cruz, San Bartolomé y Santa María la Blanca. 

 

De este modo, la judería sevillana llegó a convertirse en la segunda comunidad hebrea del reino, después de la toledana, con un máximo de cuatrocientas familias en los mejores momentos del siglo XIV, unas dos mil personas. El barrio judío abarcaba una amplia extensión de la ciudad. El muro que lo rodeaba se extendía desde la catedral hacia el Alcázar, discurriendo en paralelo a la Avda. Menéndez Pelayo hacia el norte. Llegaba a la altura aproximada de la Plaza de las Mercedarias para volver por la Calle Conde de Ibarra y Mateos Gago, separando así el barrio de la zona de la Alfalfa.

En la calle Cano y Cueto, área extramuros de la ciudad medieval, estaba situada la necrópolis judía, que ocupaba una gran extensión, tal como se desprende de los hallazgos de tumbas durante diferentes excavaciones realizadas para la construcción del aparcamiento de la calle Cano y Cueto y del edificio de la Diputación. También se han encontrado evidencias hasta la calle Marqués de Estella, en el barrio de San Bernardo. La magnitud de la necrópolis es un exponente de la importancia que llegó a adquirir la comunidad hebrea en Sevilla.

 

Asimismo, en esta área fue descubierta una inscripción mortuoria, grabada en un trozo de columna romana. Este epitafio perteneció a un brillante sevillano del siglo XIV llamado Rabí Salomón, que fue médico, astrónomo y exégeta de gran valía. La columna, rota en tres partes, fue transportada posteriormente a la puerta de la Campanilla de la Catedral; de aquí pasó a la escalinata de la biblioteca Colombina y finalmente al Museo Sefardí de Toledo, donde se conserva en la actualidad.

 

Los reyes autorizaron después de 1492 que las piedras de los cementerios judíos pudieran ser reaprovechadas como material de construcción. Así, no es extraño encontrar fragmentos de inscripciones hebreas en varias construcciones posteriores. Los restos arqueológicos fueron retirados, a excepción de una tumba conservada en el aparcamiento subterráneo.

¿Podrías imaginarte esta sepultura en mitad de un parking moderno? Lo cierto es que resulta muy impactante y, desde luego, nada previsible. Si quieres sorprenderte con curiosidades como ésta, te invitamos a acompañarnos este sábado 13 de enero a las 20:00h en nuestra ruta guiada “Los Secretos de Santa Cruz”. Un recorrido nocturno por la antigua judería de Sevilla para descubrir todos los detalles que esconden sus calles.

Información y reservas, por teléfono o whatsapp (637228375) o picando en este enlace:

Los secretos de Santa Cruz

 

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